Lo que salió de un taller de fotografía: "Reportajear Humanos" con Ricardo Cases.
Algunas no se aún ni cómo las he hecho, pero ahí están.













domingo, 5 de abril de 2009
Humanos en el caladero de Gran Vía
Publicado por canicaroja en 23:16
Etiquetas: El mundo es un globo en el que vivo yo
domingo, 8 de febrero de 2009
Al sur del Atlas I: cruzando la cordillera
Marruecos, primeros días de enero de 2009
Viaje en 4x4 desde Marrakech, 7 dias
Cruzando el Atlas
En este viaje hemos hecho muchos kilómetros de coche, con poco tiempo para investigar un poco más allá de la carretera. Las montañas del Atlas y el desierto de arena cerca de Argelia son preciosos, pero lo que mas me ha impresionado, porque nunca lo había visto, son los enormes palmerales que aparecen en algún valle y por encima de todo el desierto de piedras: afiladas y de colores grises, pequeñas piedras sueltas cubren el paisaje hasta donde se pierde la vista. Donde las colinas se interponen, parecen gigantescas escombreras de material minero.
El viaje comienza en Marrakech. En un día soleado y alegre cruzamos el Atlas. Hacemos paradas breves para comer, recibir la explicación y el bautismo en la ceremonia del té en la casa de una familia, ver el paisaje, ir al baño, echar un cigarro... Vamos ocho personas en el todoterreno: Mustapha el chofer y dos familias. Uff, hemos tenido suerte, menos mal que nos llevamos bien, porque si no esto iba a ser duro!


Al atardecer nos metemos debajo de la sombra de las montañas. Desde el coche vemos a la gente caminar al borde de la carretera. Concentrados en su camino, marcan un ritmo constante y sin altibajos. Las más lentas son algunas mujeres, dobladas como alcayatas, que suben o bajan cargadas de enormes atados de leña y ramas de arbustos. 
En los pueblos hay más sosiego y los hombres conversan de pie o se sientan en las puertas de las casas mientras investigan los rostros de los que pasamos por la carretera. A veces las miradas se quedan enganchadas, pero no hay tiempo, solo puedes hacer un saludo o sonreir. A menudo ni te da tiempo a reaccionar.
Cuando la carretera se separa lo suficiente del talud se encajan puestos de venta de cerámica, minerales y fósiles que se sostienen sobre plataformas hechas con rocas y postes envejecidos por el frio y la lluvia. No dan la impresión de ser muy consistentes, aunque tienen que serlo. Cuando nieva, llueve o simplemente refresca no se ve un alma, los tenderetes están demasiado expuestos buscando el mejor sitio para atraer la mirada de los que pasan en los coches. Sus dueños aguardan unos metros más allá, en pequeños refugios en los que se calientan a la espera de que un coche se detenga. Los nuestros no, la caravana de todoterrenos sigue una órbita balística determinada de antemano.


Llegamos al puerto, a más de dos mil metros de altitud, justo para ver la puesta del sol. Hemos cruzado sabinares de troncos grises y retorcidos. Por encima de nosotros las cumbres están nevadas. Al otro lado emerge un rebosante embalse de nubes y el sol se está ocultando sobre olas que se mueven a cámara lenta. 
Mientras algunos se toman un café, otros contemplan las nubes. La niebla va y viene. Un hombre joven merodea en torno a nosotros sin acercarse demasiado. Está envuelto en un montón de mantas, pero lleva las pantorrillas al descubierto y usa unas sandalias o botas rotas y mal calzadas. Entra en el café y vuelve a salir. Al final, mientras la gente espera para volver a subirse a los coches, alguien le alcanza un cigarrillo. Lo enciende y fuma, ausente de todo lo que ocurre a su alrededor. 
Nos zambullimos en la niebla y la oscuridad va creciendo a medida que nos hundimos el valle. Al poco rato ya no se ve nada y me concentro en la conversación para ayudar al coche a llegar antes a su destino.
Publicado por canicaroja en 23:33
Etiquetas: Never Ending Tour
martes, 13 de enero de 2009
MANIFESTACION CONTRA ATAQUES A GAZA















Texto publicado en El País 13/01/2009:
La labor de la responsable de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, para convencer al embajador de Israel en España, Rafael Shultz, de que su partido se considera amigo de ese país y de que la gira del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, por Egipto y Siria tiene como objetivo que Hamás también respete el alto el fuego, ha dado ya algunos resultados. De entrada, tanto las autoridades gubernamentales israelíes como dirigentes de la oposición recibirán al ministro en las próximas horas.
El embajador sabe de primera mano que el PSOE, a través del responsable de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo, trabajó intensamente para suavizar el manifiesto previo a la manifestación del domingo. Ésta fue promovida por todas las asociaciones y grupos sociales que nacieron en 2003 contra la guerra de Irak, junto al PSOE y las Juventudes Socialistas, Izquierda Unida, UGT y CC OO. Del manifiesto se eliminó la palabra "genocidio", que los convocantes atribuyen a Israel con respecto a los palestinos de Gaza. No pudo evitar, sin embargo, que la acusación apareciera en la pancarta de cabecera.
Publicado por canicaroja en 11:14
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miércoles, 31 de diciembre de 2008
CEMENTERIO DE MAQUINARIA
La carretera que yo revisito no es la Highway-61 de Bob Dylan sino la Nacional Sexta Madrid-A Coruña. Desde que vine a vivir a la capital la he recorrido cientos de veces en viajes de ida y vuelta de Madrid a Astorga, a veces un poco más allá hasta Galicia. Ella ha ido cambiando y cada vez es menos el largo y serpenteante camino que me llevaba a casa y más un chorro de ciegos electrones circulando sobre un alquitrán superconductor al que a veces se le colapsan los niveles de energía. Pero todavía quedan cosas muy curiosas a los lados del camino.
El paisaje que se ve en Valladolid, Zamora y hasta llegar a la mitad de la provincia de León, es una enorme y seca llanura que hace mucho tiempo fue un fondo marino. Grandes rectas se suceden una detrás de otra. Durante el día los clubs de alterne, apagados sus neones, pasan desapercibidos. Solo reclaman tu atención los carteles de las intachables estaciones de distribución de combustible y áreas de servicio.
En campo abierto no se ve una figura humana desde tus pies hasta el horizonte. Por las tardes, en la época en que los cereales todavía necesitan su traguito de agua, nubes de agua pulverizada surgen de los enormes compases que se usan para el riego por aspersión. Al final del verano máquinas agrícolas que parece que no dirige nadie avanzan perezosamente por los sembrados como elefantes solitarios. Por un lado se va el grano, por otro, apilables cilindros de metro y medio de diámetro hechos de paja prensada son abandonados en los campos a la espera de ser recogidos por camiones grúa. Después de la cosecha pasa uno de los pocos vestigios que sobreviven del pasado. Los pastores, con sus cuadrillas de pacientes mastines y revoltosos perros guía cruzan la llanura con sus rebaños de ovejas y aprovechan el último trocito de paja que queda en los surcos. Al campo se le ve el cartón y está una vez más listo para ser arado. Más adelante se abre la veda y una congregación de perros perdigueros y cazadores achispados vestidos de verde surgen de los coches y remolques y patean durante unas horas por los rastrojos para acabar con los restos de vida que han escapado a las guillotinas de las cosechadoras. A la orilla de la autovia están los imponentes silos que almacenan el grano, a lo lejos se ven los pueblos con sus campanarios y nidos de cigüeña.
Cerca de Benavente, un mega-desgüace de maquinaria agrícola y de construcción justo al borde de la autovía se extiende a lo largo de una superficie rectangular de alrededor de un kilómetro de lado. Está elevado con respecto a la calzada. Desde la carretera sólo se ve una larga fila de excavadoras, unas más oxidadas que otras, que perfectamente alineadas, contemplan inmóviles el veloz paso de los vehículos de aire acondicionado, los autobuses y los trailers. 
El resto del desgüace está perfectamente ordenado, como si fuera un ejército preparado para entrar en guerra. Las llantas en el flanco derecho,poco más allá los escuadrones de tractores, a la izquierda los dumpers y volquetes, en la retaguardia las segadoras y cosechadoras de intensos colores.
La imaginación empieza a funcionar.
Se me ocurre que soy el pocero malo, el Boris Yeltsin de la tierra de campos. Estoy pasando revista a la hasta ahora maquinaria inmobiliaria más temida en el mundo, que amenazaba con construir enormes ciudades dormitorios con campo de golf y lago a una hora y pico de Madrid, pero que se quedó a las puertas de la victoria.

Caminando entre las filas de chatarra, las cosechadoras y algunas máquinas que no imagino para que servirían me traen de mi memoria unos dibujos animados de Hanna-Barbera que iban de carreras de coches. Uno autos muy estrafalarios, las Wacky Races. El malo hablaba con acento frances, tenía una nariz enorme y bigotes dalinianos, siempre hacía trampas pero nunca ganaba e iba acompañando por un perro que se reía por lo bajini. Los buenos eran unos sosainas… La chica, rubia, guapa y muy femenina se llamaba Penélope Pitstop. Conducía un deportivo rosa muy ye-ye y usaba sombrilla. Sin hacer demasiado ganaba de vez en cuando. Me hacían mucha gracia los autos de los leñadores y los campesinos, la basura blanca. Incluso con seis años uno veía que con un troncomovil propulsado a estufa de leña no se podía competir con avión del barón rojo, con el ni con la buena estrella de la guapa Penélope. 

Otras veces parece que aquí rodaron Mad-Max luchando en el día después del colapso de la civilización industrial contra ejércitos de buggies y moteros macarras. 

Al alejarse, el desgüace se ve como un puzzle de parches de colores llamativos pero oxidados y encaja bien con los ocres del paisaje, con la arcilla roja del suelo. Quizás dentro de mucho tiempo esto quede enterrado se convierta en un yacimiento arqueológico de la era industrial del final del siglo XX.


Publicado por canicaroja en 18:38
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lunes, 17 de noviembre de 2008
Hamburguesas solidarias
Publicado por canicaroja en 0:12
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